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De la fondue al Cervino: Suiza se alza como un paraíso turístico completo.

Si hubiera un lugar al que irse de Erasmus o simplemente de viaje, sin duda sería Suiza. Las razones son muchas, pero sus paisajes destacan por encima de todas. Cuando uno imagina un rincón tranquilo para desconectar, suele visualizar exactamente lo que ofrece Suiza: una cabaña en lo alto de una montaña nevada, un chocolate caliente entre las manos y un silencio que solo rompen los Alpes. Para muchos suizos, esa escena que consideramos idílica es parte de su vida cotidiana.

Las impresionantes puestas de sol y los paisajes que vemos constantemente en redes sociales, esos que parecen demasiado perfectos para ser reales, probablemente pertenezcan a este país. Los Alpes convierten cada vista en una postal, y montañas como el Cervino hacen que cualquier viajero quiera sacar la cámara de inmediato. Y aun así, estos paisajes representan solo una parte de lo que es Suiza.

El país va mucho más allá de su belleza natural. Su gastronomía es otro de sus grandes atractivos. El chocolate que todos amamos fue perfeccionado aquí, y la calidad del chocolate suizo sigue siendo extraordinaria gracias a su tradición e innovación. Y si el chocolate no es lo tuyo, no hay problema: Suiza también es famosa por la fondue, ese delicioso plato de queso derretido con vino que resulta irresistible incluso a la vista.

Suiza tiene eso y mucho más. Llevo años enamorado de este país y cada día deseo visitarlo aún más. Cada vez que vuelvo a pensar en él descubro algo nuevo, como si lo estuviera conociendo por primera vez.